El valor de la fe

El valor de la feLuc 11:27  Y sucedió que mientras decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó su voz y le dijo: ¡Dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron!
Luc 11:28  Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan.
La señal de Jonás
Luc 11:29  Como la multitud se aglomeraba, comenzó a decir: Esta generación es una generación perversa; busca señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás.
Luc 11:30  Porque de la misma manera que Jonás vino a ser una señal para los ninivitas, así también lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
Luc 11:31  La Reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquí.
Luc 11:32  Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y mirad, algo más grande que Jonás está aquí.

La reina de Saba es un personaje legendario, presentado en los libros I ReyesII Crónicas y Evangelio de Lucas del canon bíblico, en el Corán y en la historia de Etiopía. Fue la gobernante del Reino de Saba, el antiguo país de los sabeos que la arqueología presume[cita requerida] que estaba localizado en los actuales territorios de Etiopía y Yemen, cuyo centro de gobierno estaba ubicado en Marib.
En los textos bíblicos, la reina no es nombrada explícitamente por su nombre. En la tradición etíope es llamada Makeba, mientras que en la tradición islámica (aunque no en el Corán) es conocida como Bilqis o Balkis. Otros nombres asociados a ella son Nikaule o Nicaula.
1.El Gran Privilegio que es tener fe
Puede que sea un privilegio tener una cercana relación humana con Jesús, pero es mucho mejor un vínculo espiritual con un Señor que se manifieste en obediencia a la palabra de Dios (véase 8.21).

Luc 8:21  Pero respondiendo El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen.

2. Sin fe las mayores señales son inútiles
11.29, 30 ¿Cuál fue la señal de Jonás? Dios le pidió a Jonás que predicara el arrepentimiento a los gentiles (no judíos). Jesús confirmó su mensaje. La salvación no es solo para judíos, sino para todos. Mat_12:40 agrega otra explicación: Jesús moriría y resucitaría al tercer día, igual que Jonás fue rescatado después de permanecer tres días en el vientre del gran pez.

  1. Otros demostramos tener fe sin gozar de mayores privilegios

11.29-32 Los crueles guerreros de Nínive, capital de Asiria, se arrepintieron cuando Jonás les predicó y este no tenía interés en ellos. La idólatra reina de Sabá alabó al Dios de Israel cuando oyó hablar de la sabiduría de Salomón y este cometió muchas faltas. En cambio Jesús, el perfecto Hijo de Dios, vino en busca de gente a la cual amó profundamente, pero lo rechazaron. Este pueblo escogido de Dios llegó a ser más culpable de juicio que una nación notoriamente malvada o una poderosa reina pagana.
Compárese con Luk_10:12-15 donde Jesús dice que las perversas ciudades de Sodoma, Tiro y Sidón recibirán un juicio menos severo que las ciudades de Judea y Galilea que rechazaron su mensaje.

Primicia del Amor

1Co 13:1  Si yo hablara lenguas[1]  humanas y angélicas,  y no tengo amor,  vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.
1Co 13:2  Y si tuviera profecía,  y entendiera todos los misterios y todo conocimiento,  y si tuviera toda la fe,  de tal manera que trasladara los montes,[2]  y no tengo amor,  nada soy.
1Co 13:3  Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres,  y si entregara mi cuerpo para ser quemado,[3]  y no tengo amor,  de nada me sirve.
1Co 13:4  El amor es sufrido,  es benigno;   el amor no tiene envidia;[4]   el amor no es jactancioso, no se envanece,
1Co 13:5  no hace nada indebido,  no busca lo suyo,[5]   no se irrita,  no guarda rencor;
1Co 13:6  no se goza de la injusticia,   sino que se goza de la verdad.
1Co 13:7  Todo lo sufre,  todo lo cree,   todo lo espera,  todo lo soporta.
1Co 13:8  El amor nunca deja de ser;  pero las profecías se acabarán,  cesarán las lenguas y el conocimiento se acabará.
1Co 13:9  En parte conocemos y en parte profetizamos;
1Co 13:10  pero cuando venga lo perfecto,  entonces lo que es en parte se acabará.
1Co 13:11  Cuando yo era niño,  hablaba como niño,  pensaba como niño,  juzgaba como niño;  pero cuando ya fui hombre,  dejé lo que era de niño.
1Co 13:12  Ahora vemos por espejo,  oscuramente;  pero entonces veremos cara a cara.[6]  Ahora conozco en parte,  pero entonces conoceré como fui conocido.
1Co 13:13  Ahora permanecen la fe,  la esperanza y el amor,[7]  estos tres;  pero el mayor de ellos es el amor.[8]

Amor: (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico,2 y hasta la profunda  unidad o devoción del amor religioso.3 En este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado de la mente o del alma, identificada en algunas religiones con Dios mismo y con la fuerza que mantiene unido el universo
Fue escrita desde Éfeso1 cerca del tiempo de la Pascua en el tercer año del viaje de Pablo allí,2 sobre el año 57 después de Cristo, cuando planeaba visitar Macedonia para más tarde regresar a Corinto.
[3]  13.3 Para ser quemado: otros ms. dicen: para jactarme.
[4]  13.4-7 No tiene envidia: Los v. 4-7 alaban actitudes contrarias a las de algunos corintios, mencionadas en los caps. anteriores.
[7]  13.13 Pablo agrupa la fe, la esperanza y el amor también en Ro 5.1-5; Col 1.4-5; 1 Ts 1.3; 5.8; 2 Ts 1.3-4.

 1Co 13:1 Puedo hablar en lenguas de hombres, y hasta de malajim; pero si me falta amor, me he vuelto simplemente como bronce que resuena o platillo que retiñe.
1Co 13:2 Puedo tener el don de profecía, puedo comprender los misterios, conocer todas las cosas, tener toda la fe, suficiente para mover montañas; pero si no tengo amor, no soy nada.
1Co 13:3 Puedo regalar todo lo que poseo, puedo hasta entregar mi cuerpo para ser quemado; pero si me falta amor, no soy nada.
1Co 13:4 El amor es paciente y bondadoso, no celoso, no jactancioso,
1Co 13:5 no se engríe, no es rudo o egoísta, no se irrita fácilmente, y no mantiene un registro de lo malo, no guarda rencor.
1Co 13:6 El amor no se goza de los pecados de otros, sino su delicia es la verdad.
1Co 13:7 El amor todo lo soporta, siempre confía, siempre aguarda esperanzado, siempre resiste.
1Co 13:8 El amor nunca termina; pero las profecías pasarán, las lenguas cesarán, y el conocimiento pasará.
1Co 13:9 Porque nuestro conocimiento es parcial, y nuestra profecía parcial;
1Co 13:10 mas, cuando lo Perfecto venga, lo parcial pasará.[57]
1Co 13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, discutía como niño; ahora que me he hecho hombre, he terminado con las cosas de la niñez.
1Co 13:12 Pues ahora vemos borrosamente en el espejo,[58] mas, entonces, será cara a cara. Ahora conozco parcialmente; mas, entonces, conoceré plenamente, así como YAHWEH me ha conocido completamente.
1Co 13:13 Pero por ahora tres cosas permanecen: confianza, esperanza y amor; y la más grande es el amor.[59]
  EL AMOR DESCORRE EL VELO
¡El Cristo resucitado nos ha encontrado! Camina por la misma senda que vamos recorriendo nosotros, con gloria y majestad. Preguntémonos: ¿De verdad deseamos encontrarlo? ¿Tenemos valor para andar en su compañía? ¿Lo amamos lo suficiente para darle oportunidad de que se nos presente? Un argumento filosófico nos puede convencer de que la resurrección no está fuera de la razón; pero eso no quiere decir que nos hemos encontrado al Señor resucitado. El responde al corazón amante y aunque es verdad que debe existir cierto grado de comprensión intelectual antes de que pueda haber un fundamento para el amor; pero cuando nos hemos convencido intelectualmente, debemos entregarle nuestro corazón si es que ha de desconocerse el velo y si es que hemos de gozar de su compañerismo.

Ventajas de la Sabiduría

 
Pro 2:1  Hijo mío,  si recibieres mis palabras,  Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Pro 2:2  Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;  Si inclinares tu corazón a la prudencia,
Pro 2:3  Si clamares a la inteligencia,  Y a la prudencia dieres tu voz;
Pro 2:4  Si como a la plata la buscares,  Y la escudriñares como a tesoros,
Pro 2:5  Entonces entenderás el temor de Jehová,  Y hallarás el conocimiento de Dios.
Pro 2:6  Porque Jehová da la sabiduría,  Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
Pro 2:7  El provee de sana sabiduría a los rectos;  Es escudo a los que caminan rectamente.
Pro 2:8  Es el que guarda las veredas del juicio,  Y preserva el camino de sus santos.
Pro 2:9  Entonces entenderás justicia,  juicio  Y equidad,  y todo buen camino.
Pro 2:10  Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,  Y la ciencia fuere grata a tu alma,
Pro 2:11  La discreción te guardará;  Te preservará la inteligencia,
Pro 2:12  Para librarte del mal camino,  De los hombres que hablan perversidades,
Pro 2:13  Que dejan los caminos derechos,  Para andar por sendas tenebrosas;
La sabiduría es un carácter que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia propia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo. La sabiduría y la moral se interrelacionan dando como resultado un individuo que actúa con buen juicio. Algunas veces se toma a la sabiduría como una forma especialmente bien desarrollada de sentido común.
 
SABIDURÍA
DOCT ver, APÓCRIFOS, PROVERBIOS La Ley expone los mandamientos y exigencias del Señor. La profecía juzga el comportamiento de los hombres a la luz de la voluntad de Dios, y revela el desarrollo de Su plan eterno. Por lo que respecta a la sabiduría, ella se esfuerza, mediante la observación, experiencia y reflexión, en llegar a conocer a los hombres y a Dios.
2.9 El conocimiento del Señor (v. 5) y el don de la sabiduría (v. 6) proporcionan criterios adecuados para discernir lo bueno de lo malo (cf. Heb 5.11-14; véase Gn 2.9 nota l ).
 
MUCHAS CLASES DE SABIOS   Existen los sabios según ellos mismos, a los cuales la Biblia llama necios.
Existen los sabios según los demás, a los cuales la Biblia alaba.
Existen los sabios según los conocimientos, de los cuales la Biblia dice que han de perder toda su ciencia cuando mueran.
Existen los sabios según Dios, a los cuales los hombres llaman locos, y la Biblia llama nacidos de nuevo.
Esta última es la sabiduría verdadera y real porque durará para siempre en el cielo.
Para ser sabio según el cielo,
Has de ser loco para este suelo.
Para ser sabio en el Señor
Debo aceptar todo su amor.

Motivo de los proverbios

Pro 1:1 Los proverbios de Salomón,(A) hijo de David, rey de Israel.
Pro 1:2  Para entender sabiduría y doctrina,  Para conocer razones prudentes,
Pro 1:3  Para recibir el consejo de prudencia,  Justicia, juicio y equidad;
Pro 1:4  Para dar sagacidad a los simples,  Y a los jóvenes inteligencia y cordura.
Pro 1:5  Oirá el sabio, y aumentará el saber,  Y el entendido adquirirá consejo,
Pro 1:6  Para entender proverbio y declaración,  Palabras de sabios, y sus dichos profundos.
Pro 1:7  El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;(B)  Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Pro 1:7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;(B) Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.


1.1 Mientras el libro de los Salmos es para una vida devocional, el de Proverbios es para la vida diaria. Proverbios da sugerencias prácticas para una vida eficaz. Este libro no solo es una colección de dichos hogareños, contiene consejos espirituales profundos extraídos de la experiencia. Un proverbio es una frase corta y sabia, fácil de aprender y llama a una persona a actuar. No argumenta sobre criterios espirituales ni morales básicos, supone que ya los tenemos. El libro de Proverbios se enfoca en Dios (carácter, obras y bendiciones) y nos dice cómo vivir en relación íntima con El.
1.1 Salomón, el tercer rey de Israel, hijo del gran rey David, reinó durante la época de oro de Israel. Cuando Dios le dijo que le concedería cualquier cosa que deseara, pidió un corazón entendido (1Ki_3:5-14). A Dios le agradó esta petición y no solo le dio sabiduría, sino también grandes riquezas, poder y una era de paz. Salomón construyó el glorioso templo de Jerusalén (1 Reyes 6) y escribió la mayor parte del libro de Proverbios. Su perfil se encuentra en 1 Reyes 4.
1.6 «Dichos profundos» son los que dejan interrogantes.
1.7 Uno de los tipos de individuos más molestos es el sabelotodo, alguien que tiene una opinión dogmática acerca de todo, cerrado a cualquier novedad, se irrita con la disciplina y se niega a aprender. Salomón llama insensato a esta clase de individuo. No sea un sabelotodo. En cambio, sea receptivo al consejo de otros, sobre todo a los que lo conocen bien y que le pueden dar consejos valiosos. Logre aprender de otros. Recuerde, solo Dios lo sabe todo.
1.7-9 En esta era de información, el conocimiento es abundante, pero hay falta de sabiduría. Sabiduría significa mucho más que simplemente saber mucho. Es una actitud básica que influye en cada aspecto de la vida. El fundamento de la sabiduría es temer a Dios: honrarlo y respetarlo, vivir maravillados por su poder y obedecer su Palabra. La fe en Dios debe ser la base para su comprensión del mundo, sus actitudes y sus acciones. Confíe en Dios y El lo hará profundamente sabio.

MUCHAS CLASES DE SABIOS
Existen los sabios según ellos mismos, a los cuales la Biblia llama necios.
Existen los sabios según los demás, a los cuales la Biblia alaba.
Existen los sabios según los conocimientos, de los cuales la Biblia dice que han de perder toda su ciencia cuando mueran.
Existen los sabios según Dios, a los cuales los hombres llaman locos, y la Biblia llama nacidos de nuevo.
Esta última es la sabiduría verdadera y real porque durará para siempre en el cielo.
Para ser sabio según el cielo, Has de ser loco para este suelo.
Para ser sabio en el Señor  Debo aceptar todo su amor.