La Esperanza Que Da El Evangelio

La Esperanza Que Da El Evangelio

Act 27:20  Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.
Act 27:21  Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.
Act 27:22  Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.
Act 27:23  Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
Act 27:24  diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
Act 27:25  Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

La Esperanza Que Da El Evangelio Act 27:20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.
Act 27:21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo:
Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.
Act 27:22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.
Act 27:23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
Act 27:24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
Act 27:25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.
Act 27:20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.
Act 27:21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo:
Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.
Act 27:22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.
Act 27:23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,
Act 27:24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.
Act 27:25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.
El mundo no tiene Esperanzas.
27.20 Como no había entonces brújulas ni otros instrumentos de navegación, habían perdido el rumbo.
El v. 20 describe la situación cuando la moral de la tripulación alcanzó el punto más bajo. No pudiendo guiarse por las estrellas por la noche, ni el sol por el día, no sabían donde estaban (los marineros dependían completamente del cielo para la navegación). El temor de ir a dar a las arenas de la Sirte en las lejanas costas de Africa de Norte (que era la tumba de muchos barcos) les dominaba en tal forma que abandonaron toda esperanza. Aun la tarea de aligerar el barco impidió que pudieran prepararse la comida.
Tened buen ánimo (vv. 21-26). Durante los difíciles días de la tormenta pasaron muchos días sin comer (v. 21). La situación desesperada, agravada quizá por el mareo, hacía que los viajeros no quisieran tomar ya ningún alimento; entregados a la desesperación, sólo aguardaban el momento en que el barco se fuera a pique. De repente, cuando habían perdido todas las esperanzas, sucedió algo sorprendente, porque está claro que Pablo tomó el mando. El prisionero se convirtió en capitán, debido a que era el único hombre que todavía tenía valor. Pablo les recordó a sus compañeros de sufrimiento que debieron haber escuchado su consejo tocante a su oposición de salir de Creta. Si ellos se hubieran quedado en Buenos Puertos como se les aconsejó se habrían salvado de este daño y pérdida (v. 21b). Cuando habían perdido todas las esperanzas, Pablo se paró para darles consuelo: Pero ahora os insto a tener buen ánimo
El evangelio señala la necesidad humana.
27.21 ¿Por qué Pablo hablaría a la tripulación en esta forma? Pablo no se burlaba de ellos con un «se los dije», sino que les recordaba que, con la dirección de Dios, les avisó del problema (27.10). En el futuro, le escucharían (27.30-32) y salvarían sus vidas por esto.
(v. 22), pues el Señor le había prometido en una visión que aunque el barco se perdería, no se perdería ninguna vida de los que se encontraban a bordo (276 personas, v. 37). La autoridad de su profecía estaba basada en las palabras que había recibido de Dios, de quien soy y a quien sirvo sirvo (v. 23), a través de un ángel. Sobre la base de esta revelación divina Pablo exhorta una vez más a sus oyentes: Tened buen ánimo, porque yo confío en Dios
La esperanza que da el evangelio.
(v. 25). El Dios de Pablo era capaz de resguardar sus vidas para que se pudiera llevar a cabo su voluntad, ahora que había determinado que Pablo comparecería ante el César.

CUANDO EN EL CIELO PASEN LISTA 
Un soldado que fue herido durante la última guerra estaba moribundo en su catre de campaña.  De repente el profundo silencio de la noche fue roto por la exclamación: –¡Presente! ¡Presente! –de labios del joven moribundo. Algunos amigos se acercaron para ver qué deseaba. –Escuchen –dijo–. Están pasando lista en el cielo.  Unos minutos más tarde, pasó a la presencia del Rey. D.L. Moody

Restauración Espiritual

Act 20:7  El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
Act 20:8  Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;
Act 20:9  y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.
Act 20:10  Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.
Act 20:11  Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.
Act 20:12  Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.

La necesidad de conservar la comunión cristiana
El discurso de despedida de Pablo en Troas nos permite penetrar en la vida de las primeras iglesias gentiles del movimiento cristiano temprano (Frank Stagg). El primer día de la semana, o sea el domingo, la iglesia se reunió para partir el pan (v. 7). Puede ser que el partimiento del pan se refiera a una cena en conjunto o fiesta de amor de la iglesia, o a la cena del Señor, y tal vez se refiera a ambas cosas. La iglesia pudo haber celebrado una cena de compañerismo terminando con la celebración de la cena de Señor. No se sabe con claridad si la fiesta de amor y la cena del Señor se celebraban juntas o separadas. Como en la noche antes de la crucifixión Jesús inauguró la Cena, algunos han pensado que los cristianos primitivos podían haber celebrado la cena del Señor al finalizar el ágape.
El descuido origina la caída
Pablo prolongó el diálogo hasta la medianoche (v. 7). Había muchas lámparas (v. 8) que brindaban suficiente luz para la sala. Quizá el calor de las lámparas y el prolongado discurso contribuyeron para que Eutico, un joven que se había sentado en la ventana se durmiera profundamente. Normalmente, una caída desde el tercer piso es fatal. Pero el texto mismo no permite afirmar con certeza si estaba verdaderamente muerto (v. 9) y Pablo le restauró la vida, o si sólo había quedado inconsciente, creyendo todos que estaba muerto (v.10). Cuando regresaron a la habitación, Pablo partió y comió el pan. Y aún después de esto continuó sus enseñanzas hasta el amanecer. Al romper el alba, salió.
El poder restaurador del Señor Jesus
Como resultado de su caída desde tan alto, Eutico fue levantado muerto. El lenguaje no es ambiguo (como ocurre en 14:19, 20, donde la gente dio a Pablo por muerto) y es improbable que Lucas quiera significar algo que no sea una resucitación milagrosa de entre los muertos (al estilo de 9:36-43). 10 La resucitación se produjo de una forma más bien dramática, acorde con los milagros de Elías y Eliseo (1 Rey. 17:21; 2 Rey. 4:32, 33) y cuando la sanidad se produjo, Pablo anunció con alegría: ¡ … su vida está en él! 11 Sin perturbarse, partieron entonces el pan, referencia a la cena del Señor, y Pablo retomó donde había dejado y habló largamente hasta el alba. Después de todo lo ocurrido, ¡se podría imaginar que todos quedaron despiertos!
Frank Stagg nos ofrece algunos pensamientos pertinentes sobre este mensaje de despedida. En primer lugar (vv. 18-27) tenemos una defensa personal de su ministerio, recordándoles como se había comportado todo el tiempo desde el primer día que llegó a Asia (Efeso). El Apóstol no era un líder para los días felices, ni un predicador asalariado. El estaba con su pueblo siempre que había necesitado su servicio pastoral. Sus epístolas a los gálatas y a los corintios implican que había sido acusado por los judaizantes de predicar por dinero, por prestigio y por poder personal. Pablo afirmó a los ancianos que servía al Señor con humildad, por su interés en la gente
 APRENDIÓ BIEN DE SU BUENA MAESTRA 
Cuando yo era capellán del ejército atendí a un soldado moribundo, al cual yo conocía, y le pregunté si quería enviar a su madre algún mensaje conmigo.  Me contestó: “Sí. Por favor dígale que muero con toda felicidad”.  Le pregunté otra vez si quería algo más, y me dijo: “Sí.  Escriba usted, por favor, a mi maestra de la escuela dominical y dígale que muero con toda felicidad.” Le pregunté otra vez si quería algo más, y me dijo: “Sí.  Escriba usted, por favor, a mi maestra de la escuela dominical y dígale que muero como cristiano, fiel a Cristo; y que nunca olvidé las buenas enseñanzas que ella me dio”.  Yo conocía a esa maestra; y le escribí.  Pocas semanas después me contestó:”…¡Que Dios me perdone! ¡Que Dios me perdone! Pues hace un mes renuncié a mi cargo de maestra de escuela dominical, porque yo pensaba que mi trabajo con esos niños no servía ni valía para nada… e impulsada por mi cobarde corazón, y por falta de fe, abandoné a mis alumnos… y ahora recibo la carta de usted en la que me dice que mi enseñanza fue un medio para ganar un alma para Cristo… ¡Estoy decidida a trabajar otra vez en el nombre de Cristo, y le seré fiel hasta el fin de mi vida!

EL ÁRBOL DE MANZANAS

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y el le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste: «¿Vienes a jugar conmigo?» pero el muchacho contestó «Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos». «Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero… Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes». El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó: «¿Vienes a jugar conmigo?» «No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?»… » Lo siento, pero no tengo una casa, pero…tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa». El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario. Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. «Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol. El hombre contestó «Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?». El árbol contestó: «Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz». El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: «Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte ni siquiera manzanas». El hombre replicó «No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar…Por ahora ya estoy viejo». Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos le dijo, «Realmente no puedo darte nada…. la única cosa que me queda son mis raíces muertas». Y el hombre contestó: «Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años». «Bueno,las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate conmigo y descansa». El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento sonrió con lágrimas.Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá… Cuando crecemos los dejamos …..sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas… No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres…Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado…  -Emilio Mateos