Act 24:4  Pero por no molestarte más largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad.
Act 24:5  Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos.
Act 24:6  Intentó también profanar el templo; y prendiéndole, quisimos juzgarle conforme a nuestra ley.
Act 24:7  Pero interviniendo el tribuno Lisias, con gran violencia le quitó de nuestras manos,
Act 24:8  mandando a sus acusadores que viniesen a ti. Tú mismo, pues, al juzgarle, podrás informarte de todas estas cosas de que le acusamos.
Act 24:9  Los judíos también confirmaban, diciendo ser así todo.

Acusador, -ra persona que acusa a alguien o algo la parte acusadora de un juicio
1 inculpador, fiscal.
2 denunciador, delator*, soplón, acusón,
La habilidad del acusador
Adulación típica; de hecho, Félix parece haber sido un gobernador violento y sin escrúpulos.
24.5 Nazarenos: nombre dado a los cristianos por ser seguidores de Jesús de Nazaret.
24.5 La acusación de que Pablo era una plaga era un insulto para él, se trataba de algo demasiado vago como para tomarse como una acusación legal. La secta de los nazarenos se refería a los cristianos, llamado así después que Jesús dejó de residir en Nazaret.
La falsedad de la acusación
Tértulo acusó a Pablo de ser una persona perjudicial, un agitador entre los judíos por todas partes (comp. 21:27, 28) y el líder y portavoz de la secta de los nazarenos. Estas acusaciones de que Pablo creaba disensión entre los judíos y era el cabecilla de la secta de los nazarenos, eran cargos políticos. Parece que la secta de los nazarenos (v. 5)
La concordancia con el mundo
 
UN PEQUEÑO DESCUIDO
Juan estaba manejando tarde una noche cuando recogió a un muchacho que le pidió un aventón. Mientras iban en el camino, empezó a sospechar del pasajero. Juan revisó si su cartera estaba segura en el bolsillo de su abrigo que estaba en medio de los dos asientos, ¡pero no estaba ahí! Así que frenó rápidamente, y le ordenó al pasajero que saliera del carro, y dijo, «¡Dame la cartera inmediatamente!» El pasajero lleno de miedo le dio la cartera, y Juan se fue. Cuando llego a casa, le empezó a contar a su esposa de su experiencia, pero ella le interrumpió, diciendo, «Antes de que se me olvide, Juan, ¿sabías que dejaste tu cartera en casa ésta mañana? «Nuestro Pan de Cada Día, 2 de Octubre de 1992.