Act 23:10  Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó que bajasen soldados y le arrebatasen de en medio de ellos, y le llevasen a la fortaleza.
Act 23:11  A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

 gsl motionConsuelo se utiliza con referencia al paliativo, la interrupción o la desaparición de aquello que aflige el ánimo. Se trata de algo que confiere alivio, haciendo que la angustia o la pena se sientan con menos intensidad o queden de lado.
Por ejemplo: “El muchacho encontró consuelo en sus amigos, quienes lo ayudaron a superar el mal momento”“Por culpa de mis errores perdí a mi familia, mi casa y mi trabajo: no tengo consuelo”“La joven lloraba sin consuelo ante el cuerpo de su hijo”.
Cuando una persona está triste, lo más probable es que busque alguna forma de sentirse mejor: es decir, de encontrar consuelo. Aunque depende de cada individuo, el consuelo suele hallarse en compañía de los seres queridos. Quien está triste, puede refugiarse en su pareja, padres, hermanos, hijos, tíos, primos o amigos, accediendo en esos contactos al bienestar que necesita para estar mejor.
Realizar actividades placenteras también puede servir como consuelo. Practicar algún deporte, viajar, ir al teatro o ver una película son algunas acciones que contribuyen a la dicha. Por supuesto que todo depende del “grado” de tristeza que se tiene que superar.
Bajo ciertas circunstancias los judíos consideraban justificable el asesinato. Si un hombre se convertía en un peligro público para la moral y la vida, consideraban que era legítimo eliminarlo como pudieran. De modo que cuarenta hombres, quizá zelotes, hicieron una promesa. Según Barclay, tal voto fue llamado querem  G2764. Cuando un hombre se comprometía a él, estaba diciendo: ¡Que Dios me maldiga si fracaso en esto! Estos hombres prometieron que no comerían ni beberían, poniéndose bajo la maldición de Dios, hasta que no hubieran dado muerte a Pablo
Las aflicciones del cristiano
Al darse cuenta el tribuno de que no era posible sacar nada en claro, sino que, al contrario, el tumulto se agravaba, decidió llevar de nuevo a Pablo a la torre Antonia (v.10). 10 Una vez más el tribuno romano tuvo que rescatar a Pablo de una violenta disputa: Debe haber estado convencido de dos cosas. Primera, que los judíos no eran capaces de llegar a una decisión racional sobre el asunto y, segunda, que en el fondo la disputa era de tipo religioso. Pero no era posible liberar fácilmente a alguien que podía producir tanto problema.
El consuelo del cristiano
Pablo recibió una visión del Señor por medio de la cual fue consolado y guiado (v. 11), igual como antes en Corinto (1Co_18:9-10). Sin duda Pablo se sentía perturbado por la revuelta en el Sanedrín, y estaba preocupado por su seguridad personal. Además, tanto él como el evangelio habían sido rechazados rotundamente por los judíos. En esta hora de prueba severa el Señor estuvo junto a su siervo y lo fortaleció. El Señor le aseguró que no moriría en Jerusalén, y que su deseo de visitar Roma sería cumplido (ver 19:21).
Aquí se observan dos cosas. Primera, hasta dónde podían llegar los judíos para eliminar a Pablo, y segunda, hasta dónde estaba dispuesto a llegar el gobierno romano para administrar una justicia imparcial. La dependencia de Pablo en su ciudadanía romana le había asegurado un juicio justo, pero no le aseguraba la protección contra el complot de los judíos.
testificando del Señor.

CUANDO EN EL CIELO PASEN LISTA 
Un soldado que fue herido durante la última guerra estaba moribundo en su catre de campaña.  De repente el profundo silencio de la noche fue roto por la exclamación: –¡Presente! ¡Presente! –de labios del joven moribundo. Algunos amigos se acercaron para ver qué deseaba. –Escuchen –dijo–. Están pasando lista en el cielo.  Unos minutos más tarde, pasó a la presencia del Rey. D.L. Moody